viernes, 23 de junio de 2006

Digresión, desviación

La saga de aventuras de camionetica protagonizada por PataCaliente me hizo recordar un episodio de mi bachillerato. Lo titulé así porque fue con una mujer, aunque ahora que lo pienso no me distanciaba mucho de mis experiencias sexuales: apenas las tenía. Algún escarceo, muchas miradas y demasiado desconocimiento. Con hombres, eso sí. Pero esto fue una mezcla de curiosidad, atrevimiento y dejar hacer...
Tomé con una compañera de clases una camioneta en la Francisco de Miranda para ir a una biblioteca por el centro. Tuvimos que sentamos separados, ella en un puesto hacia la mitad del pasillo y yo "ensanduchado" entre cuatro en el asiento trasero, "la cocina". A mi derecha iba una mujer, imagino ahora que de unos veintipico a treinta, que al poco rato comenzó a emitir unos sonidos extraños...
Yo, tímido desde siempre, iba con mis manos en el regazo, donde llevaba una chaqueta y cuadernos. Ni volteaba, pero con el rabillo del ojo percibía que aquello era conmigo. Los ruidos se transformaron en el conocido "sartén chirriante", y ahora sus dedos me rozaban el brazo... ¡Terror! Comencé a sudar frío, miraba a los demás a ver si se daban cuenta, a mi amiga que de vez en cuando me miraba con el fastidio del que quiere llegar.
La tipa siguió acariciándome con sus brazos cruzados, y yo sentía su mirada clavada en mí. La veía alternar entre mi cara y mi entrepierna. En un arranque de atrevimiento, incliné hacia adelante el cuerpo y separé mi brazo del costado; ese era por lo visto el movimiento que ella esperaba, porque de inmediato lanzó su mano y me agarró el pene por sobre el pantalón.
Apenas me dio tiempo de cubrirme con la chaqueta. Ella comenzó a tantearme, apretando y acariciando, ante lo cual mi erección no se hizo esperar.
"Bueno, ya lo agarró, ahora me deja tranquilo", pensaba yo cuando sentí que luchaba ahora con el cierre. ¡Coño, pero si me lo quiere sacar! Mi paloma al aire libre en pleno transporte público! Mi incredulidad bloqueó a la prudencia, y de todas maneras ya estaba en eso. Estiré las piernas para facilitarle la labor.
Todavía recuerdo el pantalón que tenía puesto, un jean kaki de esos con bolsillos y cierres por todos lados. Y lo recuerdo porque el color oscureció ahí donde empezaron a caer las salvas de mi eyaculación, segundos después (ey, dije que tenía poca experiencia ¿no?) de que mi vecina me estimulara violentamente una vez expuesto mi miembro al mundo. Recuerdo también la franela, una chemise Polo amarilla, que tuve que ponerme por fuera para ocultar el emplaste mientras la discreta pajeadora se quitaba el semen de la mano con el asiento.
Como en una mala película, a los pocos momentos llegaba yo a mi destino. La tipa me hablaba en susurros ("¿te gustó, ah?" "Qué rico...", etc.) y hasta me arrancó la promesa de vernos ese fin de semana en el Parque del Este, para, decía, "pasarla rico". Aún debe estar esperándome...
Mi amiga quizá pensó que el calor me había afectado, tanto que salí de la camioneta sudando y con la camisa por fuera...

5 comentarios:

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  2. Pero que pasa en Venezuela, que todos les da la ninfomanía en el transporte publico, jejeje. Otra buena historia! le gustaria estar en el "rainbow side" de mi blog, necesito un color que le guste y que no esté entre los que ya estan para colocarlo.

    Un saludo

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  3. ahhhhh!!!!! una ninfomana en esas latas de sardinas de las camionetas!!!! coñoooO!!! marico te lo juro que me pasa eso a mi y me da miedo!!! coño, a pleno sol, con esa vaina llena de gente, ¡con tu amiguita mirando de vez en cuando pa ver si tu estabas fastidiado tambien!

    ¿coño nadie noto los jadeos? ¿nada extraño? bueno, con el volumen d la musica....

    y el olor???? COÑO!!

    jajajajaja impactadisimo

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  4. Giorgio: estoy por creer que sí, a la gente le pega el morbo con las vibraciones del motor o algo... je je je! Gracias por la invitación, me honra... ¿color? pues no sé... tal vez un rojo picante, o mejor un reflexivo gris... ¡no, no! negro como mi conciencia. O mejor... ¿lo escoges tú?

    Tilo! Quiero creer que nadie notó lo que pasaba. De gemidos, nada, sólo quería que aquello terminara. ¿Olor? No sé: pero creo que el siguiente en usar el asiento tuvo que haber notado unas manchas sospechosas...

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  5. LO LEO Y NO LO CREO

    ESTOY POR PENSAR LO QUE GIORGIO...ES QUE EL CALORCITO ME LES AFECTA EL TRANSPORTE PUBLICO O QUE? JIJIJI.

    NO ME LOS IMAGINO POR ACÁ, ESO SI SERÍA UNA "LOCURA COMPLETA".

    Y ES QUE NADIE LO NOTA O ES QUE TODOS SE HACEN LOS DE LA "VISTA GORDA"?

    INCREIBLE!

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